Tengo atado todo, a mi piel mojada.




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DOS NARRADORAS CUBANAS CONTEMPORÁNEAS: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS


DOS NARRADORAS CUBANAS CONTEMPORÁNEAS: ENCUENTROS Y DESENCUENTROS
 
El presente trabajo, pretende una aproximación a dos narradoras cubanas contemporáneas: Mirtha Yáñez y Marilyn Bobes. El estudio de ambas escritoras permite encontrar en ellas puntos de contacto y marcadas diferencias estilísticas en el abordaje de un mismo contexto social, en tanto las dos viven y trabajan en La Habana, en una misma época. Las dos tienen significativos éxitos literarios en la década de 1990.

Yáñez y Bobes, en su excelente compilación Estatuas de Sal realizan un cuidadoso trabajo de selección de cuentos de narradoras cubanas de la segunda mitad del siglo XIX hasta la primera mitad del siglo XX. También trabajan una segunda parte de su selección que abarca la etapa posterior al triunfo revolucionario, es decir, segunda mitad del siglo XX, en ella se presentan cuentos de 36 narradoras que comenzaron a publicar después de 1959. A esta etapa pertenecen estas dos compiladoras, las que han conquistado premios importantes en el género de cuentos.

En su trabajo La mujer en la narrativa de la Revolución: ponencia sobre una carencia, la destacada ensayista y pedagoga, Luisa Campusano escribe: “Mirtha Yáñez, por su parte, ya había mostrado, en sus dos cuadernos de cuento, Todos los negros tomamos café, (1976) y La habana es una ciudad grande (1980), el humor, la simpatía con el universo abordado o con sus personajes, y el tono coloquial de un discurso que quiere parecer ingenuo, ostensibles también en su novela.” 1

Es indudable que nuestras creadoras han transitado un camino en la búsqueda de la identidad. En este sentido se unen las narradoras que nos ocupan. Contemporáneas y amigas, es decir, unidas por lazos afectivos. Incuestionablemente indagadoras las dos en una ciudad palpitante como lo es La Habana.

Ellas logran pertinencia  porque la consiguen en el combate diario con las letras y el talento. No es casual entonces que una periodista tan audaz como Magda Resik Aguirre escriba de Marilyn: “No hay artificios en su trato, ni cálculo al ofrecer una opinión. Posee la valentía de aquellas grandes mujeres de otras épocas, que acumularon dolorosos renunciamientos con tal de no abandonar nunca su verdadera vocación. Es la típica escritora cubana.”

Por su parte, su amiga Mirtha Yáñez en una elogiosa valoración afirma: "Ha salido a dar la pelea, a hacer ruido, a reclamar su puesto en el olímpico recinto de la sabiduría",   Ese puesto, hay que subrayarlo, solo se conquista a golpe de tesón y de entrega. Es evidente que tanto Mirtha como Marilyn lo han conquistado de ese modo.

Marilyn ha confesado la presencia de La habana en su obra. No se concibe fuera de la capital, como el cantor que confiesa morirse de amor y de ganas de andar La Habana si la vida le deparara otro lugar de la tierra. En la obra de la escritora no hay añoranza, hay disfrute porque ella está en ese sitio de la geografía y en el disfruta su matinal y cotidiana tasa de café.

“Estatuas de sal” es una realización común de estas dos narradoras. Juntas e intercambiando criterios conformaron la muestra, que las propias autoras no consideran precisamente una antología, sino sencillamente una selección con una intencionalidad determinada. Ellas prefieren llamarle un panorama de la cuentística, denominación que les permite elegir las obras.

A propósito Marilyn explica: "Mirta y yo pensamos que nuestra literatura siempre va a ser una sola dondequiera que se escriba. Sería una omisión imperdonable excluir a ciertas autoras que viven fuera de Cuba. Estaría incompleto ese panorama general que nos proponíamos: una síntesis de la cuentística femenina cubana desde sus orígenes hasta la actualidad. No nos impusimos ninguna constante temática ni formal. Queríamos reunir una gran cantidad de textos con sus particularidades. Tratamos de incluir a la mayor cantidad de colegas posibles, aunque de ningún modo estamos satisfechas. No es fácil obtener información sobre las que residen en otros países. Todavía muchas se nos quedaron fuera y quizás en próximas ediciones podríamos incluirlas."

De este modo queda abierto el camino. Existe la posibilidad de que ambas escritoras vuelvan sobre el camino de seleccionar o antologar narraciones para ofrecer un panorama más amplio de esta porción de la creación literaria cubana.

Resulta evidente en la historia de la literatura cubana que nuestras creadoras, tradicionalmente, se han dedicado preferentemente al género lírico. No puede hablarse entonces, en el devenir de la cultura cubana, de una profusión de cuentistas o novelistas del género femenino, aunque es innegable que algunas de nuestras voces femeninas de más alto lirismo, incursionaron en otros géneros y cultivaron la prosa, como es el caso de la Avellaneda.

Puede afirmarse también que durante el siglo XIX se destacaron varias mujeres cubanas como narradoras y que el proceso de desarrollo de la cuentística, específicamente, alcanza un notable desarrollo durante el siglo XX.

El triunfo revolucionario del Primero de enero de 1959, al crear un nuevo contexto social y propiciar la participación femenina en todos los aspectos de la vida nacional, influyó también en el desarrollo del arte y de la literatura como expresiones de la cultura nacional. En esos campos la presencia de la mujer ha ido cobrando fuerzas en la misma medida en que, a través de un complejo proceso, van quedando atrás las discriminaciones por razones de sexo.

La colección de cuentos “Estatuas de sal” atestigua que, efectivamente, hay toda una presencia femenina en la cuentística cubana que va alcanzando un nivel de desarrollo cada vez más intenso, relacionado también con la elevación del nivel cultural de la población cubana en general y con el avance en el reconocimiento de los derechos de la mujer, que va conquistando su plenitud en la propia maduración de la Revolución Cubana.

Marilyn Bobes y Mirtha Yáñez constituyen singulares ejemplos de lo expuesto. Ellas, narradoras contemporáneas, expresan, cada cual con su estilo, una cosmovisión que evidencia las conquistas del género femenino y ambas tienen como denominador común una gran audacia literaria.

Exponentes del desarrollo de la cuentística cubana desde la segunda mitad del siglo XX, entran en el tercer milenio como abanderadas del género. Están entre las escritoras más premiadas y reconocidas nacional e internacionalmente y reflejan con sus obras el mundo contradictorio y cambiante de la Cuba de hoy.

La cuentística de ambas escritoras constituye una manifestación importante del alto nivel cultural alcanzado por la mujer cubana, a la vez que un mosaico contradictorio y plural de la hazaña cotidiana del pueblo cubano en el enriquecimiento de su identidad y de su propia estirpe.



CITAS Y NOTAS
 1 Camposano, Luisa: La mujer en la narrativa de la Revolución: ponencia sobre una carencia”, (En Estatuas de sal. Pág. 362. Ed. UNIÓN. La haban, 1996.
 2 Revista digital La Jiribilla. [en línea] disponible en: http://www.lajiribilla.cu/2001/n17_agosto/497_17.html. [Consulta: 2 de junio]
 3 Revista digital La Jiribilla. [en línea] disponible en: http://www.lajiribilla.cu/2001/n17_agosto/497_17.html. [Consulta: 5 de junio]
 4 Revista digital La Jiribilla. [en línea] disponible en: http://www.lajiribilla.cu/2001/n17_agosto/497_17.html. [Consulta: 28 de junio]

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